Serena caminaba por los pasillos poco iluminados del club, y sus lágrimas no ayudaban a ver bien hacia dónde iba, pero continuaba caminando.
Todo lo que quería era salir de allí, irse muy lejos de aquel hombre y de aquel lugar. Él y Erick no eran diferentes. Ambos eran traidores mentirosos que la veían solo como una tonta fácil de engañar y manipular, un medio para conseguir lo que querían.
Serena entró en la sala donde estaba antes, tomó su bolso y salió de allí caminando lo más rápido que pud