—Por favor Serena, paga lo que esa maldita mujer está pidiendo para que suelten a mi hijo. Erick no va a aguantar pasar otra noche allí, lo van a matar Serena, van a matar a mi bebé, a tu esposo, al hombre que amas, ayúdalo Serena por favor, por el amor que sientes por él— Victoria imploraba con lágrimas en los ojos, y de toda la falsa devoción que salía de su boca, aquellas lágrimas y su desesperación eran las únicas cosas verdaderas.
Serena soltó una risa soplada y dio un paso hacia atrás. —¿