–¿Amor? ¿Serena? ¿Querida esposa?–
Serena despertó y miró a Dominic, que estaba sentado frente a ella mientras cenaban en su sala allí en el club.
–¿Qué?– preguntó ella, al volver a si.
–¿En qué estás pensando? No tocaste la comida, ¿hay algún problema? Te dije que podíamos ir a casa o cenar en un lugar decente, y no compartir una pizza con vino en un lugar como este– dijo bromeando para animarla.
Serena sonrió.
–No me importa el lugar ni la comida. Ya tuve muchas cenas preparadas por chefs rec