—Yo te amo, Serena—
Serena no podía creer lo que estaba escuchando. Diecisiete años esperando oír aquello del único hombre que había amado en toda su vida, y él decía esas palabras justo el día del divorcio. No, no podía vacilar; sin duda era uno de sus trucos para jugar con sus sentimientos una vez más.
—¿Y Lorena? ¿Y el bebé? ¿También los vas a dejar? ¿Vas a dejarlos atrás?— La expresión de Erick vaciló y Serena soltó una risa amarga. —Entonces lo que estás diciendo es que quieres seguir jug