Serena soltó una risa.
—¿Estás tan desesperado por salvar a tu familia de la ruina que te alejarías de tu preciosa Lorena solo para mantener la buena vida y la comodidad que el dinero de mi familia te proporciona? ¿Pero sabes qué? Ya no me importa. Hace unos meses quizá habría significado algo escucharte decir eso, pero ahora, para mí da igual si te quedas con ella o no. Solo quiero que estés fuera de mi vida—.
Serena volvió a darse la vuelta y se dirigió a su cuarto. Al llegar, cerró la puerta con llave y se apoyó contra ella.
¿Erick realmente estaba tan desesperado por salvar a su familia? ¿O estaba enloqueciendo al verla salir con otro hombre? No, seguramente debía ser otro de sus trucos. Jamás dejaría a Lorena, mucho menos embarazada. Todo era otra de sus actuaciones perfectas, igual que el día en que sonrió y le dijo que la amaba mientras le pedía matrimonio.
Serena se dejó caer sobre la cama y suspiró; enseguida una sonrisa apareció en sus labios al recordar al hombre moreno con