Serena soltó una risa.
—¿Estás tan desesperado por salvar a tu familia de la ruina que te alejarías de tu preciosa Lorena solo para mantener la buena vida y la comodidad que el dinero de mi familia te proporciona? ¿Pero sabes qué? Ya no me importa. Hace unos meses quizá habría significado algo escucharte decir eso, pero ahora, para mí da igual si te quedas con ella o no. Solo quiero que estés fuera de mi vida—.
Serena volvió a darse la vuelta y se dirigió a su cuarto. Al llegar, cerró la puerta