Gregorio interrumpió el beso y miró a la joven en sus brazos, que estaba roja y respiraba agitada. Él levantó una ceja con confusión. –¿Ya has besado antes?–
Melissa se sonrojó y desvió la mirada avergonzada. –S-sí– respondió nerviosa, evitando aún su mirada.
–Hum, no fue lo que pareció; tu beso es malo y torpe, casi muerdes mi lengua y te quedaste chocando tus dientes con los míos como una niña de 5 años besando por primera vez–
Melissa se puso aún más roja y su deseo era meterse en un agujero