Lucian
Sus pequeños ojos brillantes, observando maravillados todo el invernadero que he preparado para ella me llenan de emoción e incertidumbre. Alina cierra los ojos y aspira el aroma de las flores, estoy seguro de que le encanta, aun así, la miro con expectación, aguardando que me diga lo que piensa.
—¡Me encanta! ¡Es perfecto!
—Aquí podrás venir cuando quieras, es todo tuyo.
—¡Gracias! —exclama con emoción y de pronto se arroja a mis brazos.
Me quedo paralizado, me gusta la sensación de su