Alina
Me arrojo a la cama con un suspiro infantil. La enorme sonrisa que tengo en mi rostro se niega a irse, y a causa de eso ya mis cachetes están realmente acalambrados. Sin embargo, nada de eso me importa, porque no puedo ocultar la felicidad que anida en mi pecho.
Jamás pensé que Lucian sería capaz de hacer algo tan lindo por mí, y aunque no entiendo su repentino cambio de actitud, no puedo negar que ha sido de lo más hermoso que alguien ha hecho para mí desde que tengo memoria.
Me ha llena