—Tres meses... ¿Cómo va a ser suficiente para que Adrian te toque, señorita Bellrose?
Esa voz grave y ronca resonó de repente en el desierto pasillo cercano al jardín interior, deteniendo en seco los pasos de Penelope. Se sobresaltó, se dio la vuelta de inmediato y descubrió a Christopher Donovan Blake apoyado contra una columna de piedra. El hombre la observaba con una sutil sonrisa de desdén.
Penelope entrelazó sus dedos con fuerza, conteniendo la oleada de ira que de pronto le subía por el p