Por la noche, las formalidades familiares los obligaron una vez más a sentarse a la misma mesa. La cena de esa ocasión se celebraba para festejar el éxito de la inspección del Consejo de Guardianes de la mañana, aunque la atmósfera en el comedor no era más cálida que una capa de hielo en pleno invierno.
Penelope ocupaba el centro de la mesa, vistiendo un sutil vestido de seda de estilo coreano en color granate, con un lazo negro en el pecho que acentuaba sus atractivas curvas. Se mantenía firme