— Ese mocoso me quiere probar a mi hija—escondiéndose en una habitación— ¿ Quien se cree.
— Tío abra la puerta ¿Por favor, me dejaría oler un poco a la princesa de Annabell?— toca
— No, lárgate, no puedes oler a mi hija— grita furioso.
— No pensé que se lo tomara tan mal— menciona Elena preocupada.
— Se comporta como un niño inmaduro igualmente esto tenía que pasar y tiene que pasar sucia tendrán que encontrar a sordas gemelas y él no puede negarle eso— responde Esther sin importancia.