— ¿Tienes idea de lo feliz que estoy de verte bien, Lyra? — dijo Petra, acomodándose la capa sobre los hombros, los ojos llenos de lágrimas mientras observaba cada detalle de la habitación amplia y elegante que ahora sería suya.
— Y yo de tenerte aquí, Petra. — respondió Lyra, sonriendo mientras alisaba unas sábanas sobre la cama. — En serio… soñé tanto con esto. Soñé tanto con que tú y las otras omegas también pudieran ser libres… tener una vida digna.
Petra caminó hasta la ventana amplia, mir