—Qué espectáculo, Ronnie —murmuró con sarcasmo—. Un alfa marcando a una omega… Debe ser todo un trabajo mantener el respeto de tus subordinados. Los más viejos siempre guardando esa tontería de aferrarse al vínculo de la Diosa de la Luna… Esa farsa solo funciona realmente para lobos comunes; los alfas deberían elegir a sus parejas por sí mismos, para no terminar como tú.
El salón se tensó en un instante; el silencio pesó entre ellos. Ronnie endureció la expresión; sus ojos, antes acogedores, se