Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol de mediodía le quemaba la piel desde hacía horas, hasta el punto en que ya no sentía su cuerpo. Estaba mareada, sedienta y cansada; colgaba de un mástil en forma de T al que habían atado sus manos, y todo lo que podía apoyar en el suelo eran las puntas de los pies. Había tenido tiempo más que suficiente para pensar y para tener miedo, pero ahora su cabeza ya no funcionaba. Su mente parecía tan quemada por el sol como su piel y sus pensamientos estaban vedados por humo. Lo único que apa







