Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo fue cambiando a lo largo de las horas. El rosáceo del atardecer se fue difuminando en el celeste que se oscurecía cada vez más hasta que, por fin, se tornó azul. Las estrellas se dejaron ver con sus luces titilando, la luna recortada se asomó sobre los árboles y la temperatura disminuyó considerablemente. Amira observó ese cambio durante horas, sentada en el duelo y con la espalda apoyada en la pared de la cabaña. Intentó cantar un par de veces, pero la voz no le salía, por lo que se







