Mundo ficciónIniciar sesiónContuvo un suspiro de alivio, ajena al rostro asustado del joven que, a su espalda, comprendía de pronto.
-Lo siento, no lo sabía- murmuró y se apresuró a marcharse, apurado por escapar de aquellos ojos que lo seguían.
Shasta no dejó de mirarlo hasta que hubo desaparecido entre el gentío, luchando por contener su odio tras una máscara de frialdad. Debía estar desesperado por salir de allí. O por matarlos a todos. Se sintió incómoda, de pronto, ante su cuerpo tenso; él tardó un







