Capítulo 32

Enxo cavaba con una fuerza innecesaria y furiosa a pesar de las quejas que emitía su cuerpo en forma de dolor. Un ligero ceño fruncido en su rostro era lo único que delataba, más allá del estruendo que provocaba la roca al romperse, su frustración, producto de aquella mujer que lo sacaba de quicio tanto como de sus propios pensamientos.

Habían pasado (en realidad no llevaba la cuenta del tiempo cuando estaba ahí abajo) al menos dos días desde que ambos se habían encontrado en el depós

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