HOLLY
—Está en la cocina—les dije a los policías.
Estos entraron sin hacer más preguntas, me quedé afuera del umbral de mi casa. Me obligué a no sentirme culpable por ello. Escuché un forcejeo y luego un plato romperse en el suelo, más forcejeo y después unas pisadas yendo hacia la entrada, los policías tiraban de un Adam furioso.
—¡Suéltenme!, ya sé que no debí haberme metido, pero no hice nada grave.
—Allanar propiedad es un delito—contestó un policía.
Pasaron por delante de mí.
—¡Holly, dile