HOLLY
—Holly—jadeó en mi oído, presionó sus dedos en mis costillas—, no… no dejes de moverte.
Tiré de su cabello, con sus dientes arañó mi cuello.
—Adam, ya casi—gemí.
Continúe rebotando en sus piernas, él deslizó su mano por mi cadera hasta mis nalgas y comenzó a acariciar alrededor de mi…
—¡No, Adam!
—Sh, conejita, sabes que te gusta—me besó—, también me gusta hacerte esto—me mordió el labio—, será un momento.
Presionó sus estocadas fueron más rápidas. Nuestros cuerpos hacían un escándalo com