DAKOTA
—¿De qué rayos estaba hablando tu hermano? —me bajé del escritorio y me acomodé el vestido.
—De nada, carajo—Nicholas se pasó una mano por el cabello—¿A dónde crees que vas?
Me coloqué las bragas.
—¿Crees que voy a quedarme aquí después de esto? acabo de ver como sacaste las cartas de las que habló Adam de una caja, ahora dime, ¿de qué acta está hablando?
Suspiró frustrado.
—Dakota, por favor, no le hagas caso…
Puse las manos en jarras.
—¡Dime de qué habla!
Soltó un fuerte quejido.
—Solo