Al día siguiente estaban todos en el funeral, el cuerpo del chico sería sepultado, Rosalía estaba de pie abrazando a su esposo quien estaba destrozado, ella lo consolaba, aunque la diferencia de edades era notoria, la gente pensaba que eran una pareja muy enamorada y feliz.
Arquímedes se tensó y su quejido se escuchó, él se apretó el pecho, no podía hablar. Rosalía estaba asustada. “¿Pasa algo cariño?”.
El hombre jadeaba sin poder respirar, Rosalía solo lo vio retorcerse. La gente empezó