72. No me sueltes
«No, no lo siento pero igual sí lo siento»
La pequeña conducía lo más rápido que podía, con una de sus manos al volante y con la otra tapando una herida del mayor.
Estaba asustada, le temblaba el cuerpo y tener a Héctor desangrándose a su lado no ayudaba.
— N-No te duermas...— suplicó llorando viendo al mayor parpadear cansado.
— Detén el auto...— dijo en un hilo de voz.
— No, te llevaré a un lugar en el que te puedan curar, no puedes dormirte, ese loco que me quiere muerta sigue por ahí... Si