9. En mi encierro
Hector solo observaba detalladamente el cuarto, fijándose en cada rastro del destrozo. Sus miradas se encontraron y permanecieron en un espacio frío del tiempo. H la miraba sin ninguna expresión en el rostro, mientras ella lloraba desesperadamente. Sus ojos marrones se volvían cada vez más oscuros. Le temblaban los labios, al igual que los brazos, su respiración comenzaba a ser acelerada, no era ninguna buena señal.
Él se hizo soltar y se alejó viéndola con la mirada más fría que hasta ahora