Mundo ficciónIniciar sesiónDos meses después de la maratónica noche de fundición, la Torre Andina ya no era un pozo en la tierra. Había emergido.
La estructura de concreto y acero se alzaba orgullosa hasta el octavo piso, recortando el horizonte gris de la Avenida Caracas. El ritmo de trabajo era un reloj suizo gracias a la nueva autoridad de Layla, a quien los obreros saludaban tocándose el borde del casco cada vez que la veían pasar.
El proyecto era un éx







