Mundo ficciónIniciar sesión[Alan]
La puerta del penthouse se cerró a nuestras espaldas, aislando el ruido del tráfico romano y dejándonos a solas en la quietud de mi santuario de mármol negro.
Apenas el pestillo hizo clic, Adriana se giró hacia mí. No hubo timidez en sus movimientos. La mujer que había aniquilado a Daisy y a su séquito de víboras en el salón de la Villa Aurelia seguía allí, ardiendo con un







