[Adriana]
El lunes por la mañana, el cielo de Roma estaba cubierto por un manto de nubes grises que amenazaban con lluvia, pero dentro del Aston Martin de Alan, el clima era de una calma gélida y letal.
Habíamos regresado de Positano a primera hora. El viaje en el jet privado había sido un silencio cómodo, lleno de caricias furtivas y miradas que lo decían todo. Yo llevaba puesto un vestido midi de color esmeralda que resaltaba mis curvas, un abrigo ligero y, en mi mano izquierda, el zafiro bri