[Alan]
Colgué el teléfono de la suite después de hablar con el conserje privado de la villa. Había ordenado nuestra cena: langosta, trufas, y la botella de champán más cara que tuvieran en la bodega. Quería celebrar. Quería brindar por el hecho de que, por primera vez en meses, sentía que estaba respirando aire puro.
Caminé de regreso hacia la habitación principal, pasándome una mano por el cabello, con una sonrisa perezosa aún dibujada en mis labios. La imagen de Adriana, desnuda, exhausta y c