REY DE OROS. CAPÍTULO 44. La ira de Dios
REY DE OROS. CAPÍTULO 44. La ira de Dios
Antes de que ella pudiera responder, Alaric se la echó al hombro como si fuera una muñequita hinchable y Costanza abrió mucho los ojos, sorprendida, antes de estallar en carcajadas.
—¡Oye! ¡Eso no era parte del plan!
—Ahora sí que lo es —dijo él con voz grave, llevándola con toda la actitud hacia el camarote principal.
La noche los envolvía y el barco estaba en calma… al menos de momento.
Alaric cerró la puerta del camarote con un golpe seco y el sonido