REY DE OROS. CAPÍTULO 33. Una cita inesperada
REY DE OROS. CAPÍTULO 33. Una cita inesperada
Ser la chica consentida de Alaric Thorne era increíble, pero los lunes él volvía a la empresa y Costanza necesitaba algo urgente que hacer así que volvió a los circuitos un par de días después. El ruido de los motores la recibió como una orquesta desafinada, pero para ella sonaba como música celestial. El olor a caucho quemado, a aceite y a café barato se mezclaba en el aire, y a ella le brillaban los ojos. Estaba en su elemento.
Ni siquiera le habí