REY DE OROS. CAPÍTULO 10. Sunshine
REY DE OROS. CAPÍTULO 10. Sunshine
Alaric ni siquiera sabía qué decir. Tenía la boca entreabierta, los ojos clavados en la línea de salida y la mandíbula dura como piedra. Era como si su cerebro hubiera entrado en huelga justo en el peor momento. Rowan, que notaba perfectamente cómo le hervía la sangre, le dio una palmada en el pecho con gesto paternal y dijo con tono burlón, como si intentara consolarlo de verdad:
—No es tan malo… está en la línea de salida, ¡pero sin enseñar el trasero!
Y Alaric se le quedó mirando con expresión asesina, como si pensara en la cantidad de maneras posibles de estrangularlo sin dejar huellas.
Pero antes de que pudiera abrir la boca, el tipo que parecía ser el animador oficial del lugar levantó el micrófono y atrajo la atención de todos.
—¡Señoras y señores! —gritó, señalando unas pantallas gigantes colocadas alrededor del terreno—. ¡Como siempre, tenemos cámaras a lo largo del circuito, hasta la rotonda, donde deberán dar la vuelta! ¡Recuerden, la lín