CAPÍTULO 30. Un coma etílico y unos besos de desafío
CAPÍTULO 30. Un coma etílico y unos besos de desafío
El avión despegó con suavidad, como si supiera que estaba cargando algo más frágil que equipaje: una luna de miel a punto de estallar. Raven seguía en su trono improvisado, el asiento de cuero blanco frente a Rowan, con el vestido de novia aún puesto, arrugado, enganchado y arrastrado, ¡pero sin perder ni un ápice de actitud! El encaje había sobrevivido a la fiesta, al escándalo, y ahora estaba siendo testigo de lo que probablemente sería una