LA HISTORIA DE ROSA.
Estefanía.
Rosa permanecía en silencio mientras me ayudaba a ajustarme el corpiño. Sabía que aún seguía celosa y herida por haber defendido a Mariana. No lo había hecho adrede, pero me parecía una historia muy fantástica, el hecho de que ella me hablara de plantas mágicas que podrían causar amnesia o domar instintos.
—Te ves muy hermosa Estefanía, realmente pareces una princesa —por fin había decidido quitarme la ley del silencio—. Es una pena que no ames a ese hombre —se había tardado en