Gaia
Estaba sentada en la casa del sanador, sintiendo que los nervios me comían por dentro. El olor a medicina y plantas me mareaba más de lo normal, pero ver a Lisse a mi lado me ayudaba a mantener la calma. Ella sostenía a Rhea en sus brazos, quien se había quedado medio dormida contra su hombro. Le había mentido a Conan diciéndole que quería pasar el día tranquila con mi hija y mi mejor amiga, pero la verdad es que necesitaba venir aquí. No me sentía bien desde hacía días y tenía una sospecha que no me dejaba dormir.
El sanador terminó de revisarme, guardó sus cosas y me miró con mucho respeto.
—No es una enfermedad, señora Gaia —me dijo con un tono amable— Lo que usted tiene es que está embarazada de nuevo.
Me quedé helada. Por un momento sentí que el corazón se me iba a salir del pecho. Un bebé. Estaba esperando otro hijo de Conan, un hermanito o hermanita para Rhea. Me llevé la mano al vientre instintivamente. Lisse me miró con los ojos muy abiertos y una sonrisa llena d