—No eres lo que esperaba —dijo el inversor.
—¿Qué esperabas? —preguntó Kara.
Sonrió levemente. Martin Osei. Sesenta y un años. Creó tres empresas desde cero y vendió dos de ellas por cifras que hicieron que la prensa financiera escribiera su nombre en negrita. La tercera la conservó porque le encantaba. Rosa le había contado todo anoche antes de irse a Oporto.
—¿En serio? —Dejó el café sobre la mesa—. Esperaba a alguien que todavía estuviera en plena lucha. Alguien que estuviera lanzando una em