—No va a venir —dijo Xavier.
—Son las siete y cincuenta y ocho —dijo Kara.
—Lo que significa que no va a venir. Hombres como Ferrara no llegan a las siete y cincuenta y ocho. Llegan a las siete y cuarenta y cinco para tomar el control de la sala o simplemente no llegan.
Patrick estaba en su escritorio fingiendo revisar documentos. El fingimiento no era convincente. Había leído la misma página cuatro veces.
Kara estaba junto a la ventana.
La calle de abajo era normal. Taxis. Gente que iba a algún