Kara leyó el mensaje de Victoria por tercera vez.
Luego alzó la vista hacia la calle de Florencia y se obligó a respirar con normalidad, pues la alternativa era quedarse allí parada, con cara de haber perdido el control.
Que era exactamente lo que había sucedido.
Xavier seguía mirando el mensaje en su teléfono.
Elena había abierto los ojos y observaba el rostro de Kara con la atención particular de alguien que había pasado veinte años interpretando situaciones a través de las reacciones de los