27 años después.
Omar… un hombre muy diferente.
Omar se removió en el asiento, y volvió a observar su teléfono. Tenía más de dos horas en una jodida reunión en Yemen, y su cita era en tres horas.
—Deberías poner más cuidado… —Su tío Rashi le susurró golpeándole las piernas por debajo de la mesa, y él se aguantó el gruñido cuando lo miró.
—Deberíamos despedir a todos estos vejetes, creo que mi abuelo debió dejar una orden.
Rashi sonrió y levantó los hombros, para luego quedarse quieto cuando