SERÉ UNA BUENA ESPOSA.
La mirada intensa del Emir se posó sobre Zahida, y un silencio incómodo llenó la habitación. La tensión en el aire era palpable, y Zahida podía sentir la presión de todas las miradas dirigidas hacia ella, entonces se mordió el labio inferior, sintiendo la necesidad de explicarse.
—Lo siento… no era mi intención gritar… —comenzó Zahida, pero fue interrumpida por la mirada dura de Yassira.
—¿Qué estás haciendo, Rania? ¿Cómo te atreves a expulsar a tus propios invitados? —