Necesito decirlo…
La sorpresa de ver a Hakim de pie en la terraza dejó a Zahida sin aliento. Su corazón latió con fuerza, y por un momento, el mundo pareció detenerse. A Karim, se le borró la noticia, automáticamente notó la tensión en el aire, y supo que, en los ojos de ese hombre, no había nada de tranquilidad.
—Bueno, creo que es hora de que les diga a mis padres, que es tiempo de partir… —Él miró a Zahida—. Espero que todo vaya bien… feliz noche.
Hakim pasó un trago áspero, los nervios de Z