¡Por favor, que estés bien!
Un segundo estruendo apagó el escenario, las luces y el sonido, Rania y Samir fueron al suelo, y los guardias gritaban fuertemente.
—Han sido desactivadas las comunicaciones dentro del palacio, señor… —Su mano derecha llegó a él—. Nuestros cables no funcionan, hay total confusión ahora…
A Samir se le podía ver la furia en sus ojos, y Rania casi gateó para colocarse de pie y correr, sin embargo, él la alcanzó tomando su brazo y la sacudió con fuerza.
—¡¿Adónde vas?! —