No, no, no…
Rania salió de la oficina de Samir con una sensación agridulce. Había conseguido la oportunidad que necesitaba, pero también sabía que estaba adentrándose en aguas peligrosas. A medida que se dirigía a su habitación, su mente trabajaba a toda velocidad. La nota que recibió de la en el grupo de criadas le había dejado con más preguntas que respuestas, pero cualquier cosa era mejor que quedarse con Samir.
A la mañana siguiente, Rania se despertó con una determinación en sus ojos. Tomó