SIEMPRE SERÉ ESTA RANIA.
Hakim apretó a Rania contra él mientras su lengua se metía profundamente en su boca, y ella cedía muy sumisa en sus labios. Un torbellino de emociones y deseos reprimidos que finalmente se liberaban, dio paso a los estragos, y la tensión en el aire se disolvía con cada caricia.
Hakim se sofocaba, y se perdía cada vez en su piel porque ella era exquisita, y había una suavidad tan extrema y una entrega de parte de Rania, que volvía a hacerlo pensar en su inexperiencia es