ES EL BEBÉ.
Después de la cena, Rania decidió retirarse a sus aposentos, pero antes de llegar, fue interceptada por Hadara, aunque ella literalmente estaba corriendo.
—Rania… —la mujer parecía un poco agitada, y ella cerró los ojos cuando se detuvo—. Parece que estás huyendo de tu propia madre.
Rania se giró de forma lenta.
—He estado un poco ocupada… madre…
Hadara frunció el ceño y achicó los ojos.
—¿Estás bien? —tomó su brazo—. Vamos a un lugar más privado.
Rania se dejó meter a un salo