UN CAOS.
Rania se puso recta, tenía el cuerpo adolorido, pero alzó su mentón mientras Hakim se detuvo, y el montón de gente también lo hizo.
Un silencio tenso se apoderó del momento, y cuando él preguntó:
—¿Qué sucedió? —llegaron unas enfermeras, y el mismo médico de anoche apareció de la nada. Así que las palabras de Rania murieron enseguida.
—Permítame, mi señora… —Laya salió de la habitación arrinconándose, y el médico siguió—. Van a cumplir el tratamiento.
Hakim tenía una mezcla de pre