QUÉDATE CONMIGO…
Mirel cerró la puerta con fuerza y tomó el aire para caminar con arrogancia.
Zahida se puso de pie de inmediato arrugando el ceño y miró a Mirel como si le preguntara por qué tenía esta actitud.
—Mirel… Omar dejó claro que nadie podía pasar… Madison está…
—No me interesa, tía… debo hablar con ella…
—¿Qué? ¿Cuál es la impertinencia? Ella necesita descansar.
—¿Ahora estás de su lado?
Zahida soltó el aire.
—No sé de lo que hablas, pero es una muy mala decisión venir aquí… Omar…
—¿