SÍ, IRÉ CONTIGO…
Después de ese momento de éxtasis compartido, Madison se encontraba recostada en la cama, con la respiración agitada y el corazón aun latiendo con fuerza. Estaba mirando el techo mientras reposó las manos en su vientre, aun con el cuerpo tembloroso.
Omar yacía a su lado, con una expresión de satisfacción en su rostro, pero también con una mirada de complicidad hacia Madison.
—¿Estás bien? —preguntó Omar acariciando suavemente el rostro de Madison.
Ella asintió con la cabeza, in