POV DE LYDIA
El colchón se hundió bajo nuestro peso cuando se acomodó encima de mí.
Su erección rozó mi vientre.
Nada que ver con el dildo que tenía en casa… había sido lo único capaz de satisfacerme desde que quedé atada a ese hombre.
El que llamaba mi esposo.
—Arghhhh… —gemí.
Sus labios y su lengua comenzaron a recorrer cada parte de mi cuerpo con devoción.
Me tocaba como si fuera de cristal, como si temiera romperme.
Sus dedos exploraban mi cuerpo… mis pechos, mis caderas, mis muslos, con un