REINA DEL MAR. CAPITULO 17. Un engaño casi creíble
REINA DEL MAR. CAPITULO 17. Un engaño casi creíble
Mis manos intentan aferrarse a algo, pero solo hay una pared detrás de mí.
—¿Lista? —pregunta en un susurro travieso, y antes de que pueda contestar, sus dedos encuentran mi clítoris con una mezcla de fuerza y delicadeza que hace que se me doblen las rodillas.
—¡Ah…! —gimo bajito, perdiéndome en esa sensación y siento la forma en que me aprieta con su pecho mientras una de sus manos sigue castigándome y la otra sube una de mis piernas sobre su