CAPÍTULO 98. No aprendiste nada de mí
CAPÍTULO 98. No aprendiste nada de mí
El aire dentro de la sala de visitas de la cárcel es denso, pesado. No me cuesta mucho que me dejen entrar porque estoy muy lejos de parecer una amenaza. En todo el camino he estado tratando de contactar a Viggo, pero no me ha respondido al teléfono ni una vez y no puedo evitar que eso me asuste. Él no dejaría de contestarme.
Así que si voy a sentarme frente a frente con el infeliz de Devon no es solo porque me produzca la más enfermiza satisfacción verlo s