CAPÍTULO 76. Un día diferente
CAPÍTULO 76. Un día diferente
Despierto lentamente, pero no abro los ojos. Mi cuerpo se siente pesado, adolorido, pero la sensación no es desagradable. Viggo está ahí, acariciando mi espalda suavemente, con un ritmo lento que me hace sentir una especie de paz que rara vez tengo. Mi piel reacciona a su toque, el calor de su mano es reconfortante. No me muevo, solo dejo que el momento pase, que su presencia me calme.
Es extraño cómo puede hacer que todo lo demás se desvanezca. Su respiración acom